Desahucios, un trauma casi imposible de superar sin ayuda

Fotos: DAVID RUANO

No sabes dónde poner los pies cuando el mundo se presenta como un abismo. Es como enfrentarse a un accidente de tren o de avión, un golpe difícil de superar por el impacto, por la dureza y por la larga duración del proceso. Es un desahucio, uno de los momentos más duros que puede vivir una persona. Y como suele suceder en los traumas, lo primero que sucede es la negación. Es lo que denuncian los psicólogos, especialistas en los problemas de la mente, profesionales que reclaman asistencia para las víctimas de un desahucio como si hubieran sufrido un fatal accidente.

En Psicólogos sin Fronteras, una ONG que trabaja con personas que han perdido su casa, lo tienen claro. “A veces llegamos justo al final, cuando todo es inminente, porque lo normal es que nieguen que van a ser desahuciados hasta que la cuestión no tiene vuelta atrás”. Es gente que suele haber perdido su trabajo antes que su casa, dos cuestiones totalmente ligadas a la formación de la identidad. “Se quedan sin esperanza, se sienten indefensos y sin una segunda oportunidad para conservar su casa”.

Guillermo Fouce, presidente de Psicólogos sin Fronteras, ha dado decenas de conferencias para denunciar cómo los desahucios afectan a las personas, en especial a los niños, las principales víctimas. “Los niños”, dice, “lo sufren como un adulto. Perciben las mismas sensaciones negativas”, así que hay que trabajar con ellos para que sepan cómo afrontar la situación; de lo contrario, “los problemas serán mayores y pueden tener reacciones agresivas, retraso en su educación o actitudes de retraimiento”.

Las familias que se enfrentan a un desahucio deben hablar con los pequeños, aconseja Fouce, “explicarles lo que sucede, ayudándoles a expresar cómo se sienten para darles la oportunidad de canalizar el dolor”. El juego, el dibujo, la expresión corporal, son algunos de los instrumentos que indica este psicólogo. Todo, “para lograr que se sientan parte de la familia también en un desahucio, no deben quedar fuera”.

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Pero los padres suelen sufrir un desahucio sin armas, sin apoyos, algo que desde Psicólogos sin Fronteras han denunciado reiteradamente. Esta asociación reclama que sean los Gobiernos quienes faciliten asesoría psicológica a las víctimas de un desahucio porque de lo contrario, los traumas pueden prevalecer a lo largo de la vida de quienes sufren el proceso.

También desde Esade y Cáritas se ha realizado un informe para evaluar el impacto de los desahucios en la psique. Y los resultados son desmoralizantes. Quienes sufren el proceso tienen tal nivel de estrés que son incapaces de razonar correctamente, caen en una depresión, se colapsan, y pueden llegar a tomar decisiones equivocadas. El autor del estudio, el profesor Juan Ramis Pujol, cuenta un ejemplo: “Una mujer que discutió con su jefe y que, por ello, dejó la empresa con una baja voluntaria, sin posibilidad de cobrar subsidio de desempleo. Hay que comprender que estas personas no se encuentran bien”.

Una de las cuestiones que más impacto tiene sobe los desahuciados es la larga duración del proceso. No se trata de un solo golpe que se deba superar, sino que hablamos de una situación que puede durar meses, incluso años, y que tiene un final, en muchos casos, irremediable. El autor del estudio también reclama, como hacen desde Psicólogos sin Fronteras, que los afectados tengan un trato preferente. Y no sólo en la sanidad pública, lo pide en bancos, oficinas de trabajo y juzgados.

“La investigación saca a la luz el impacto brutal y absurdo que se impone a los afectados, y da pistas para que la Administración y los agentes implicados puedan buscar soluciones a tiempo y paliar este drama”, dice el profesor Ramis Pujol. “Los afectados suelen sufrir en las etapas finales una situación de estrés postraumático similar al que pasan personas que han sufrido un accidente de tráfico. En esta situación de colapso emocional, son incapaces de tomar decisiones y de encontrar salidas a su situación, lo que agrava más la crisis”.

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Ernesto Pimentel, psicólogo malagueño especializado en ayudar a personas víctimas de un desahucio, analiza de qué manera pueden ellos ayudar. “La pérdida de la vivienda es un evento vital estresante tan intenso que nuestra labor en estas situaciones podría compararse a la que ejercemos en caso de emergencias y catástrofes”, señala Pimentel. “La intervención del psicólogo no tiene como objetivo rebajar el dolor ni el sufrimiento, ni ayudar a llorar, pero sí puede ayudar a manejar crisis agudas de ansiedad o fuertes sentimientos de desesperanza e indefensión. Puede ayudar a orientar pautas y estrategias de afrontamiento a medio y largo plazo. También contribuye a superar la negación y el bloqueo ante la necesidad de tomar decisiones”.

Todos los afectados pasan por un proceso similar. A la negación inicial le sucede el shock, para desesperarse después. Entonces llega la depresión, que poco a poco da paso a la aceptación de la realidad, la única vía posible para la esperanza. En estos términos coinciden todos los psicólogos, que insisten en pedir ayuda especializada para quienes sufren un desahucio. “Es casi imposible que puedan salir sin ayuda”, denuncia Ramis Pujol.