Eduard Cortés: “La única salida posible es darse cuenta de que la culpa no es nuestra, sino del sistema”

Eduard Cortés (Barcelona, 1959) estaba convencido de que CERCA DE TU CASA debía hacerse. Aunque no encontraran financiación. Aunque tuvieran que grabarla con el móvil. Y le ha costado dos años poder sacar adelante el proyecto. El pasado lunes, por fin, comenzó el rodaje. Atrás quedaban meses intensos de ensayos, pruebas, reuniones, cambios.

Cortés, que ya de adolescente filmaba sus primeros cortos en súper 8, nominado a los Goya en dos ocasiones, aborda en este film el drama de los desahucios a través de la historia de Sonia y de su familia, una joven que pierde el empleo y el hogar, que tiene que irse a vivir de nuevo a casa de sus padres, y que tiene que luchar por mantener su dignidad y sus derechos más básicos. CERCA DE TU CASA narra el viaje emocional que emprende Sonia, desde sentirse una auténtica fracasada hasta llegar a entender que el fracaso no es suyo, sino del sistema.

 

Eduard Cortés. Foto: David RuanoEduard Cortés. Foto: David Ruano

Eduard Cortés. Foto: David Ruano

¿Cómo surge el proyecto?

Llevaba tiempo viendo casos de desahucios por televisión. Un día, quedé con Loris Omedes, al frente de la productora Bausan Films, con quien ya había trabajado muy a gusto en “The Pelayos”, y le comenté que desde hacía días me rondaba una idea por la cabeza para hacer una nueva película y que girara sobre los desahucios. Le expliqué que no quería que fuera como el telediario, sino que pretendía darle una vuelta, una mirada nueva, un enfoque emocional. Y le propuse que tuviera el formato de drama musical. Loris enseguida conectó con esa propuesta. El problema es que no había dinero.

Un mal recurrente…

En aquel momento, nos dio igual. No había ni un duro, pero sí muchas ganas de hacerlo. Sólo nos marcamos en aquel momento un objetivo que hemos respetado, lo que me hace tremendamente feliz al comenzar ahora a rodar, y es que no diéramos marcha atrás bajo ninguna circunstancia. Nos planteamos muchos posibles escenarios. E incluso pensamos que si no encontrábamos nada de financiación, la rodaríamos con el móvil, gratis. Teníamos claro que si comenzábamos esta aventura, si empezábamos a invertir horas, esfuerzo, ilusión, ganas, energía, aunque no encontrásemos financiación, el proyecto no se iba a quedar tirado en la cuneta. Y ese compromiso de todos de echar adelante la película fue un poco el motor de arranque. Estábamos convencidos de que con este tema y este planteamiento no tendríamos problemas en sumar la complicidad de los actores… De hecho, se han comprometido, como el resto del equipo técnico y artístico, a fondo, destinando la mayor parte de su sueldo para hacer de productores asociados del film.

Los desahucios es un tema delicado que puede provocar susceptibilidades. ¿Cómo habéis abordado su enfoque?

Desde que comenzamos a trabajar la trama de CERCA DE TU CASA, hemos sido tremendamente cuidadosos para no caer en frivolidades ni superficialidades. Creía que la película se tenía que mantener muy fiel a una caso real de una persona a la que echan de su hogar por no poder pagar la hipoteca, y que se tiene que ir a casa de sus padres, que en general suelen ser los avaladores de la anterior hipoteca, lo que pone en peligro la casa de los padres también. Este fue nuestro guión de base, porque fue también la historia que más me había conmocionado de todas las que iba escuchando y la que más se repetía. Nos planteamos explicar esa historia, quitando la parte previsible u obvia, aportando una mirada diferente…

Mediante la música.

Así es. Nos planteamos que los momentos más emocionales o dramáticos vinieran acompañados de una canción que, de alguna manera, fuera el clímax de esas escenas. Tampoco pretendíamos hacer un musical. De hecho, CERCA DE TU CASA no es un musical al uso, como puedan ser “West Side Story” o “Chicago”.

 

¿Por qué Sílvia Pérez Cruz?

A Sílvia la conocí hace unos años, tras uno de sus conciertos. La había visto por primera vez y me había dejado absolutamente de piedra. Emocionadísimo con tanta fuerza, con tanta alma como tenía, con su imagen en el escenario, con todo. La conocí, la felicité y entablamos una relación de amistad. Y desde ese primer día no dejé de pensar que quería hacer algún proyecto con ella. Era tal la emoción que conseguía transmitir que aquello me inspiraba creativamente mucho. Pero entonces aún no se me pasaba por la cabeza que llegaría a hacer una película con ella de protagonista y menos aún un musical sobre los desahucios.

En enero de 2013 le mandé un mensaje. “Quiero proponerte un proyecto”, le dije. Quedamos en una cafetería y cuando se lo expliqué, ella no daba crédito. No entendía nada [Ríe]. ”Pero, ¿qué es lo que quieres que haga? ¿las canciones?”, me preguntaba. Y yo le respondí que no, que quería que las interpretara, que las cantara y que hiciera de actriz.

 

Sílvia Pérez Cruz. Foto: David Ruano

Sílvia Pérez Cruz. Foto: David Ruano

Y dijo que sí.

¡Me costó seducirla! Tardé semanas. Incluso un día recuerdo que me preguntó: “Y si te digo que no, ¿qué alternativas tienes?”. “Ninguna”, le respondí. “Si tú me dices que no, no tengo ni la más remota idea de cuál es el siguiente paso. Tenemos todos tan claro que eres tú, que no nos hemos ni imaginado qué pasaría si nos dijeras que no”.

Planteado así, ¡no se podía negar!

Le costó decir que sí. Por un lado, le ilusionaba muchísimo el proyecto, peor tenía miedo. Ella es una artista con una carrera muy coherente, sólida, muy bien pensada, y yo le estaba proponiendo que se pusiera en mis manos sin saber a dónde la podía llevar. Era un riesgo. Hacer una película podía resultar una experiencia muy negativa para ella, por mucho que le gustara el proyecto. Pero bueno, poco a poco el germen del entusiasmo de CERCA DE TU CASA fue creciendo hasta que aceptó. Al principio no teníamos guión ni nada, y le enseñábamos las escaletas y las sinopsis, que son de un poco estimulante que…. E intentábamos hablar mucho desde el principio. Ha sido un proyecto work in progress.

En este film, Sílvia Pérez Cruz se estrenará como actriz interpretando el papel protagonista.

Sílvia tiene un conocimiento muy profundo del proyecto. Tiene claro qué se mueve detrás de la película, ha visto cómo crecía. Es una persona que tiene mucha seducción de imagen, además de la natural, y la sabe gestionar muy bien en el escenario. ¿Qué puede pasar? ¿Qué en un momento dado no llegue a un punto determinado de una escena? Pues ya le pondremos todos los elementos a favor para que llegue. Yo, sinceramente, estoy convencido de que nos va a dejar a todos alucinados. De hecho, ella me ha preguntado en alguna ocasión si yo he dudado de ella. Y yo no sé cuál es la razón, pero lo cierto es que ni un instante. Estoy convencido de que lo hará francamente bien.

CERCA DE TU CASA es un drama social sobre los desahucios. ¿Cine social?

No es tanto una película social o reivindicativa, como un drama emocional. Aunque en el fondo subyace una reivindicación. Pero para poder llegar a ella tenemos que hacer un viaje emocional, que empatiza con una cuestión colectiva. Además del desahuciado, que es el eje central de la película, hablamos de la crisis personal del policía que un día, de golpe u porrazo, se encuentra con que dentro de sus obligaciones laborales está echar a la calle a niñas de cinco años, dejar a familias enteras en la calle. Y eso, claro, le provoca un conflicto. También en la película recogemos la crisis del señor que ha estado trabajando en una oficina bancaria en su barrio, haciendo que sus amigos, sus vecinos, firmaran hipotecas y ahora se ve en la tesitura de echarlos de casa. Los desahucios afectan a mucha gente y esta es la aproximación que hemos querido hacer nosotros.

Un drama coral.

Hemos intentado huir de mensajes totalmente obvios y panfletarios, porque eso nos parecía que podría resultar frívolo y superficial. La realidad es mucho más potente que cualquier cosa que nosotros pudiéramos mostrar en la película. Por tanto, para nosotros la única justificación que podría tener la película es mostrar algo que los informativos no muestran, el drama emocional de las personas que pasan por esto. Nuestra aportación es, por tanto, mostrar este drama pero con miradas muy diferentes. Y, ¿cómo lo hacemos? Pues a través de un ejercicio que me resulta tremendamente interesante, que es la empatía.

Eduard Cortés comenta con David Omedes, director de fotografía, cómo grabar una secuencia del film. Primer día de rodaje.

Eduard Cortés comenta con David Omedes, director de fotografía, cómo grabar una secuencia del film. Primer día de rodaje. FOTO:David Ruano

Intentar comprender a todo el mundo.

Exacto. Intentamos vivir el drama, analizar el drama de cada uno de estos personajes que intervienen en la película, ir desarrollando poco a poco la historia de cada una y exponerla, para que el espectador pueda ver este tema con el máximo de puntos de vista posibles.

Cerca de tu casa se sitúa en 2007, al inicio de la crisis.

Entonces, a una persona la desahuciaban porque había perdido el trabajo y no podía pagar la hipoteca y no era como ahora, que tenemos todos claro que es un problema del sistema en el que vivimos y de la crisis. Entonces, las personas a las que les ocurría esto lo vivían como un fracaso personal, se sentían unos fracasados: “He perdido el trabajo, no soy capaz de mantener un empleo, ni de pagar el piso, me tengo que ir a casa de mis padres”, eran algunos de los mantras que se repetían. Y encima los padres, en el fondo, también veían como unos fracasados a los hijos. Y algo que comenzaba siendo una pérdida del puesto de trabajo se acababa convirtiendo en una pérdida de la casa, de la familia e incluso de la dignidad. Nadie los apoyaba.

Estuve durante algún tiempo yendo a las asambleas de la PAH y una de las cosas que me sorprendió es que la gente entraba allí sintiéndose fracasada y salían entendiendo que lo que ha fracasado es el sistema. Y esta película también explica eso. Y cuando los personajes se dan cuenta dentro de todo este recorrido de que el fracaso no es personal, sino de este sistema en que vivimos, es nuestro ‘final feliz’

Final, ¿feliz?

Es cierto que no es un gran final feliz, pero es esperanzador percatarse de que la única salida posible, aunque no es una salida que aporte una solución, es poder darse cuenta de eso, de que la culpa de todo esto no es nuestra, sino del sistema. Y a partir de ahí nos tenemos los unos a los otros, porque esto no es un problema individual, sino colectivo.

En un momento dado de la película, la directora de la oficina bancaria en la que Sonia (el personaje interpretado por Sílvia Pérez Cruz) afirma que la situación de los desahuciados se la han buscado ellos solos, por estirar más el brazo que la manga.

Al principio la película pensamos en titularla “El Ruido y la Furia”. El ruido es el cuento que nos vendieron de “no seas proletario, sé propietario”, “compra, compra”. Y cuando compramos, nos dijeron que habíamos comprado por encima de nuestras posibilidades. Y eso provocó la “furia”. Nos repetían que comprásemos, que no fuéramos tontos, que era igual que tener un alquiler, pero que cuando acabásemos de pagar la hipoteca, la casa sería nuestra.

¿Cómo alguien puede decir que esto ocurre por estirar más el brazo que la manga? En un país en el que para poder tener un techo bajo el que vivir necesitas tu sueldo y parte del de tu pareja. Es de tener muy poca vergüenza.

Para preparar el film, estuviste algunos meses asistiendo a las asambleas de la PAH. Y en la película, de alguna manera, se refleja el espíritu de este tipo de plataformas.

Los tejidos asociativos son muy importantes para darnos cuenta de que no estamos solos. Y que las pequeñas victorias, como conseguir que se retrase una ejecución judicial unos meses, son grandes victorias. Esa lucha de hormiguitas te hace pensar que tienes que ir ganando paso a paso.

Mi sensación cuando asistía a las asambleas de la PAH o a alguna acción era de constante perplejidad. ¿Para qué quería el banco el piso de 30 metros cuadrados, destartalado que le acababa de quitar a una familia? Me dejaba perturbado emocionalmente ver cuánta desgracia inútil, qué finalidad tenía tanto sufrimiento. ¿Se trata simplemente de mantener este sistema que se basa en el crédito, que se tiene que pagar? ¿Y todo para que haya unos intereses y una gente que se enriquezca? ¿Para que un puñado de personas concentren la fortuna de 14 millones de pobres? Pero, ¿esta locura a dónde nos lleva?

Este país no sé quién lo salvará. Pero quienes le están lavando la cara son estas personas que se unen, que se ayudan, que luchan por mantener la dignidad. El resto son unos sinvergüenzas. Lo único que me reconcilia con el mundo es la solidaridad que han generado situaciones como ésta. La gente hemos tomado mucha consciencia de la fuerza que tiene unirnos. Hemos dado un golpe de timón y hemos empezado a recuperar ciertos valores que estaban un poco anestesiados.