Piti Español: “CERCA DE TU CASA es una historia con mucha verdad y a la vez, inesperada”

(Foto de portada: Toni Ricart)

¡Menuda vida la de Piti Español! Daría, sin duda, para hacer una película sobre esta mente inquieta, sumamente creativa y polifacética que es la del guionista de CERCA DE TU CASA. De niño ya le gustaba escribir. E inventar historias. Y soñar. Tal vez por ello, y por su increíble habilidad para las torsiones y las piruetas, durante algún tiempo fue trapecista, acróbata a caballo e incluso payaso. También actor, aunque eso vino luego. Y escritor, dramaturgo y guionista de muchas de las series y programas de televisión con más éxito de los últimos 25 años.

Su trabajo le ha valido numerosos premios, como los Ondas -¿Se acuerdan de Rosa María Sardà bajando la escaleras del mítico programa de TVE ‘Ahí te quiero ver’? Los sketches eran de Piti (Barcelona, 1954)-. También ha estado nominado a los Goya, junto a Eduard Cortés, al mejor guión original por el guión de “Otros días vendrán”. Ha escrito obras musicales y comedias para teatros de Estados Unidos; a comienzos de marzo estrenó una cantata, “Mobília. La vita è Mobile”, en el Palau de la Música, en Barcelona.

Compagina las clases de guión en la Universidad Pompeu Fabra con la elaboración de artículos sobre circo y con la dirección de espectáculos de circo. Incluso, hace unos años, realizó una colaboración con el Liceu de Barcelona coreografiando luchas de circo en una ópera de Wagner. “He aprendido a lo largo de los años a colocar el coco en diversos sitios. No me aburro”. Ya lo puede decir.

Foto: David Ruano

Foto: David Ruano

 

¿Cómo surge la idea de CERCA DE TU CASA?

Hace dos años y medio, Eduard Cortés hacía tiempo que andaba muy preocupado por el tema de los desahucios y no dejaba de repetirse que había que hacer alguna cosa. Un día vino y me dijo que había pensado en hacer una película sobre este tema y que quería que tuviera un punto musical importante. A él, de hecho, siempre le han gustado mucho los musicales y quería intentar mezclar ambas cosas. Así que empezamos a darle vueltas a la idea y a asistir a asambleas de la PAH, a algunas de las acciones que llevaban a cabo parar intentar parar desahucios, a hablar con gente que había sido desahuciada, incluso con Ada Colau. Por eso, CERCA DE TU CASA es una historia que tiene mucha verdad, aunque también va por lugares que no te esperas.

Y a partir de esa primera toma de contacto con la terrible situación de los desahucios, escribís el guión a cuatro manos.

Eduard empezó a escribir un tratamiento, que es una especie de sinopsis alargada de la película. Cuando lo tuvo, me lo enseñó. Entonces, comenzamos a reunirnos una o dos veces cada semana como mínimo para trabajar la idea básica, que es la que se ha mantenido hasta el rodaje. Hablamos mucho sobre el guión, sobre el proyecto, antes de comenzar a escribir. Y una vez tenemos la escaleta ya hecha, que es un guión secuencia por secuencia, entonces yo me llevo eso a casa y me encierro a escribir. A veces tardo 15 días; otras, tres meses. Cuando lo tengo, se lo envío a Eduard y volvemos a reunirnos y a trabajar sobre aquel primer guión.

Un proceso largo y laborioso, el de escribir un guión…

Así es, y en el que hemos intentado afinar mucho, para evitar que nos quedara una película obvia, que explicara lo mismo que aparece en las noticias o lo que podría aparecer en un documental. Queríamos explicar una historia que, aunque la gente la conoce, tuviera un desarrollo particular, propio. Y hemos jugado mucho con las emociones, con tramas que hemos construido distintas a lo que solemos ver por televisión. Piensa que hemos hecho ¡hasta 11 versiones!

Cuéntanos cómo era alguna de esas versiones descartadas.

Pues mira, una de las versiones comenzaba muy diferente, con una fiesta de amigos del colegio que se reunían. Y claro, iban Sonia y Dani. Y no te cuento más pero había una pelea con puñetazos y todo. ¡Imagina! Esa idea la acabamos descartando por completo. En otra versión, Sonia (Sílvia Pérez Cruz) y Dani (Ivan Massagué), los protagonistas, no vivían juntos. Y Jaime, el policía, tenía una hija en lugar de un hijo. Muchas cosas van cayendo y poco a poco vas puliendo el guión, lo vas ajustando para intentar dejar muy claro aquello que quieres explicar; no perder el ritmo, que haya una trama muy bien compuesta, con las emociones muy presentes; y sin ser obvios.

Foto: David Ruano

Foto: David Ruano

¿De dónde surgen los cambios?

A veces los cambios en el guión los proponen los propios actores, que te preguntan, te sugieren, te dicen: ‘Este personaje en este momento, no acabo de entender su reacción. ¿Quieres decir que está justificada?’. Y entonces te lo piensas, lo discutimos Eduard y yo y tal vez ponemos una o dos réplicas más o menos, o cambiamos la acción. Depende.

Para ser guionista, mejor dejar el ego aparcado.

Es un trabajo de ir puliendo, revisando, afinando. Y has de saber dejar ir. A veces pasa que escribes algo que te gusta mucho, pero luego, repasando, ves que es demasiado tópico o que no encaja, o que no es suficientemente claro. Escribir un guión requiere mucho de ir puliendo y puliendo. Se suele decir, además, que escribir un guión no es tanto escribir, como cortar.

¿Coincide lo que has imaginado y escrito con aquello que luego ves en rodaje?

A veces voy al rodaje y pienso: ‘¡Anda, eso no me lo imaginaba así!’. Pero no quiere decir que aquello que yo tenía en mente sea mejor. Simplemente me pasa que para escribir necesito visualizar, imaginarme cómo son los personaje, los pisos en que viven, las calles… Y luego eso acostumbra a ser diferente, porque la realidad es diferente. A menudo la sensación es de que han hecho crecer algo que tú habías propuesto. Los actores, por ejemplo, con frecuencia, te acaban aportando cosas, enriqueciendo mucho al personaje.

Eduard y tú lleváis muchos años escribiendo juntos guiones. ¿De dónde surge vuestra relación?

Es una historia divertida. Nos conocemos desde pequeños, porque sus padres y los míos eran conocidos. Vivíamos, además, muy cerca, en el barrio de Sant Gervasi de Barcelona. E íbamos al mismo gimnasio. Luego volvimos a coincidir en la televisión, donde empezamos a hacer programas musicales juntos, más tarde una serie que se llamaba “Sitges”; y a partir de ahí llegaron algunas tv movies, películas que nunca vieron la luz, hasta que hicimos “La vida de nadie”. Y desde entonces escribimos juntos.

Si Eduard no escribe las películas él mismo secuencia por secuencia no es porque no se le dé bien. Como guionista es excelente, realmente muy bueno. Pero aún es mejor generando estructuras. Y yo, tal vez, creando detalles y personajes. De esta manera, nos combinamos muy bien.

Si tuvieras que definir qué es un guión, ¿qué dirías?

Un guión es parte de una historia dramática y literaria, y es también un manual de instrucciones. Y eso hay que tenerlo en todo momento muy presente y ser muy prudente y también humilde. Escribes para que alguien lo entienda, lo haga, y después eso se vea en pantalla. De lo que escribes a lo que acaba saliendo hay muchos pasos. Recuerdo una vez, por ejemplo, que en una película que escribimos Eduard y yo, “The Pelayos”, parte de la historia tenía que pasar en Macao. Así que yo me fui a Macao, hablé con la dirección del casino más importante del mundo, e incluso estuve varios días viviendo allí. Al volver, no nos acabamos de entender con los productores chinos que entonces tenía la película y tuvimos que cambiar el guión para que aquello que tenía que ocurrir en Macao lo hiciera en una isla del Mediterráneo.

¿Suelen ser un parto difícil?

Ummm… Tengo la sensación de que las historias tiran de mí. Cuando soy yo quien tiene que estirar de ellas, me digo: ‘Uy, aquí hay algo que va mal’.